Marco conceptual

20/10/2009
1.- Paisaje
El concepto de paisaje ha sido largamente estudiado y con ello se ha visto envuelto en amplios debates, esta situación se explica por la incapacidad de generar una definición lo suficientemente amplia, y universalmente aceptada, que de respuestas a la multiplicidad de interrogantes que se han vinculado a este concepto. Así encontramos los planteamientos de Maderuelo (2006):
"…El paisaje se contempla. El placer que produce la contemplación genera la necesidad de prolongar el recuerdo por medio de la descripción gráfica, pictórica, literaria o fotográfica. (…)Contemplar, dibujar, describir, recrear... son fases de apropiación que conducen a un pensar y reflexionar sobre el placer y sobre aquello que lo produce, sobre quien lo disfruta y sobre el lugar y el tiempo en que se disfruta." (Maderuelo, 2006, p. 5).
A partir de esta concepción podemos acercarnos a una posible definición de paisaje, puesto que nos entrega un primer elemento, que dice relación con la observación y la contemplación del entorno, lo que nos habla de las interpretaciones, que emergen de ese proceso, y que por tanto lo dotan de significación. Este primer elemento no logra abarcar de manera amplia las implicaciones del término, en este sentido Nogué (2007) nos puede aproximar aún más:
“el paisaje es, al mismo tiempo, una realidad física y la representación que culturalmente hacemos; la fisonomía externa y visible de una determinada porción de la superficie terrestre y la percepción individual y social que genera; un tangible geográfico y su interpretación intangible. Es, al mismo tiempo, el significante y el significado, el continente y el contenido, la realidad y la ficción. No vamos mal encaminados si entendemos el paisaje a modo de escenario natural mediatizado por la cultura”.
Entonces, encontramos que a la anterior reflexión se incorpora otro elemento fundamental para la comprensión del paisaje; puesto que es el paisaje no solo se compone de esta observación, que irremediablemente esta permeada por una cultura dotada de una ideología, que produce el imaginario y dota de contenido el proceso de contemplación; si no que también el paisaje esta formado por el espacio físico y tangible, es decir, el paisaje no solo es observación si no que a la vez es el objeto observado, esta doble dimensión del paisaje, la según Bertrand (1968), es indisoluble: “…es el resultado de las combinaciones dinámicas y a veces inestables de elementos físicos, biológicos y antropológicos, los cuales, enfilados de forma dialéctica, hacen del paisaje un cuerpo único, indisociable, en perpetua evolución”.(p. 264). Así el enlace entre las dos dimensiones queda definido de manera firme, por tanto el paisaje no puede ser comprendido, si en el no se incorporan sus dos dimensiones, la observación y el espacio físico; es esta característica lo que le proporciona la capacidad de incorporar y relacionar felizmente el medio y el hombre.
“…paisaje integrado, en donde los múltiples componentes del medio, topografía, roca, clima, vegetación, etc., no quedan convertidos en simples inventarios o en elementos de una naturaleza totalmente desintegrada e incomprensible, sino como un conjunto o sistema que funciona en bloque donde es posible captar el papel y la importancia que en él pueden causar los impactos procedentes de un determinado proyecto y por consiguiente tomar decisiones en contra o a favor.” (De Bolós, 1987, p. 17)
De esta manera, logramos comprender que el paisaje corresponde a esta relación perpetua e inquebrantable entre el medio natural en el que se desenvuelve el hombre y su cultura materializada en una forma de comprender el espacio, lo que sin lugar a dudas nos lleva a una valoración y significación del paisaje, permitiendo la toma de decisiones en cuanto a los impactos que la actividad humana puede generar en ese medio.

2.- Cultura
Parece ser de común acuerdo entre los autores la definición de cultura, como un conjunto complejo de vivencias, aptitudes, formas de ser y ver la realidad, que se aprende e inculca de forma voluntaria así como también involuntariamente a las generaciones de hombres a través del tiempo. M. Harris (2001) lo expresa como: “…la cultura alude al cuerpo de tradiciones socialmente adquiridas que aparecen en forma rudimentaria entre los mamíferos, especialmente entre los primates.”(p. 145), este no hace de la cultura algo exclusivo del hombre si no que lo extiende a los primates, siendo esta una diferencia de lo que plantea Herskovits (1952): “…Cultura es la parte del ambiente hecho por el hombre.”(p. 29) , señalando en esta definición la existencia de dos escenarios el natural y el social, agregando “Lo que distingue al hombre […] entre todos aquellos es la cultura”(Ídem, Ibíd.). De esta manera señala que la cultura es propia del ser humano y está directamente relacionada con el ambiente en que se desenvuelve el individuo.
Los autores coinciden también en que la cultura es dinámica, que si bien conserva ciertos aspectos rígidos, varía a través del tiempo, de acuerdo con los puntos de vista y las vivencias propias de cada individuo. Kottak (1997) señala: “Las personas utilizan su cultura de manera activa y creativa, en lugar de seguir ciegamente sus dictados”(p. 26), esto quiere decir que cada sujeto perteneciente a una cultura es capaz de modificarla en lo ordinario más no en su esencia. Para Herskovits (1952) “Al sopesar la estabilidad cultural frente al cambio cultural […] la cultura es dinámica; las únicas culturas completamente estáticas son las muertas”(p. 32), esto reafirma lo antes expuesto, agregando que una cultura necesita de la presencia del hombre para su existencia, y a su vez afirma que:"Uno de los factores del cambio cultural es […] la variación en un determinado modo de conducta que toda la sociedad acepta”(Ídem, Ibíd.), de esta manera cada cultura varia con el pasar de las años. Según Harris (2001): “La cultura de una sociedad tiende a ser similar en muchos aspectos de una generación a la siguiente” (p. 146), esto es que si bien existe una continuidad no es exactamente igual de una generación a otra.
Frente a estos planteamientos los autores hacen la objeción de que la cultura también es estable y presenta una continuidad a través del tiempo; lo explican mediante el fenómeno de endoculturación, Harris dice:
“…esta continuidad en los estilos de vida se mantiene gracias al proceso de endoculturación […] es una experiencia de aprendizaje […] Se basa, principalmente en el control que la generación de mas edad ejerce sobre los medios para premiar y castigar a los niños”( Ídem, Ibíd.)
Es decir, es un proceso conciente o inconciente que realiza la generación con mayor edad sobre los más pequeños del grupo. De este concepto de endoculturación se deriva al concepto etnocentrismo que Herskovits (1952) define como: “…es el punto de vista según el cual el propio modo de vida de uno es preferible a todos los demás […] opera en favor de la adaptación individual y de la integración social” (p. 82), para Kottak (1997):
“…es la tendencia a considerar superior la propia cultura y a aplicar los propios valores culturales para juzgar el comportamiento y las creencias de personas criadas en otras culturas […] Contribuye a la solidaridad social, genera un sentido de valor y de comunidad entre quienes comparten una tradición cultural”(p. 29)
Así encontramos, que la cultura corresponde a las formas y pautas sociales que la rigen, que con el correr del tiempo va mutando, de acuerdo al paso de generaciones, pero que no cambia sus características medulares, dejando espacio para las interpretaciones particulares. Este dinamismo se explica por las formas de difusión de los patrones culturales, que producen la identificación y la diferenciación con distintos grupos culturales.

3.- Dunas
Las dunas corresponden a una forma de acumulación eólica, la cual toma distintas formas a partir de la dirección e intensidad del viento, según Martínez (2008):
“…corresponden a montículos de arena sujetos a la acción del viento. (…) Adquieren diversidad de formas y tamaños. En las dunas medran plantas y animales, que presentan adaptaciones especiales y únicas, como la tolerancia al movimiento de la arena.” (p. 26)
Por tanto las dunas, es posible definirlas como las formas que adquiere la arena, en función con el viento, y en las cuales se desarrollan ecosistemas con características propias y particulares. Una definición más específica nos la proporciona Flor (1990), quien plantea lo siguiente:
“Las dunas representan el material fluvial que primero se recicla al continente y suponen, por tanto, el exceso sedimentario que la plataforma interna y ambientes costeros, sometidos a la corriente costera, oleajes y/o mareas (pudiendo éstas no existir o ser inapreciables), son incapaces de consumir o incorporar. Por ello, el sobrante será el primero en emplazarse por el viento como dunas eólicas costeras…” (p. 99)
Entonces entendemos que la acumulación dunaria, se explica por el excedente de material sedimentario arrastrado por los ríos, que los ecosistemas costeros son incapaces de absorber, por tanto ese material es desplazado por la acción eólica, formándose de esta manera las dunas. En este mismo sentido Stlarhler (1989) plantea lo siguiente:
“Una duna es una acumulación de arena debida a la acción del viento, que tiene la capacidad de desplazarse sobre el suelo. Las dunas sin vegetación y que cambian constantemente de forma por la acción del viento son dunas vivas o activas. Se dice que son dunas fijas o inactivas cuando están cubiertas por vegetación que impide su desplazamiento” (p. 350)
De acuerdo a esto, se incorpora la diferenciación entre dos tipos dunarios, las dunas vivas o activas, las cuales tienen la capacidad de cambiar de forma constante de acuerdo al viento predominante, esto se debe a la inexistencia de un manto vegetacional que la cubra y estabilice su movimiento. Por el contrario el otro tipo corresponde a las dunas fijas o inactivas, que por la vegetación que las cubre su movimiento se ve estancado. Las dunas vivas pueden poseer distintas formas entre ellas encontramos parabólicas, longitudinales, barjanes, entre otras.

4.- Erosión de los suelos
El proceso de erosión de los suelos es un proceso natural, el cual corresponde a lo siguiente:
Cada vez que llueve, las gotas de lluvia golpean la tierra con fuerza sorprendente (…), haciendo estallar partículas del suelo móviles fuera de su posición de la masa del suelo. El agua que fluye a través de la superficie arrastra estas partículas, generando hilos de agua y empiezan a formarse finos canales denominados acanaladuras. Al aumentar de tamaño se crean escisiones más profundas en el suelo. Una vez en el cala del río (…) son transportadas corriente abajo y finalmente se depositan.” (Tarbuck y Lutgens, 2005, p. 202)
Este proceso es la forma natural en que los suelos se erosionan y por tanto se pierde, que en condiciones normales debería tener una relación directa con la creación de suelo, por tanto un equilibrio, Gutiérrez (2004), plantea lo siguiente:
La interacción entre el régimen de precipitaciones y temperaturas, la inclinación de las laderas y la vegetación que sobre ella se establece alcanzan un equilibrio en que la tasa de formación de suelos es similar a la tasa de pérdidas de suelo producida en el proceso de erosión natural. La remoción de la vegetación arbustiva por el hombre (…) puede acelerar dramáticamente los procesos erosivos.” (p. 36)
Así este equilibrio natural entre la formación y creación con la erosión de los suelos, se ha perdido en muchos sectores por la acción del hombre, puesto que la utilización e intensificación de las actividades productivas sobre el suelo, ocasiona la sobre explotación de sus nutrientes, y el retroceso de la cubierta vegetacional que lo protege, generan de esta manera que el proceso de erosión de acelere:
“… las actividades humanas, como la agricultura, la explotación forestal y la construcción, que eliminan o alteran la vegetación natural, han acelerado en gran medida la velocidad de la erosión del suelo. Sin el efecto estabilizador de las plantas, el suelo se ve más fácilmente barrido por el viento o transportado pendiente abajo por el lavado superficial.” (Tarbuck y Lutgens, 2005, p. 195)
La pérdida acelerada de los suelos favorece importantes efectos nocivos para el hombre, pesito que los suelos constituyen una parte fundamental en el sustento de la vida “Dado que todos los suelos son necesarios para el crecimiento de las plantas con raíces, son el verdadero fundamento del sistema de apoyo de la vida humana” (Ídem, Ibíd., p. 193); así como también genera problemáticas de índole económica y medioambiental, puesto que se ven afectados todos los sectores económicos y afecta de sobremanera a los ecosistemas produciendo su desaparición y extinción.” La erosión lleva consigo un grave problema medioambiental y un considerable coste económico. Este coste afecta negativamente a la producción agrícola de la parcela o explotación donde se produce este proceso.” (Martínez, 2005, p.34)

5.- Intervención antrópica
La participación del hombre en el desarrollo de los procesos de transformación de los paisajes, no es menor, puesto que las sociedad hacen un uso, muchas veces irracional de los recursos que ofrece la naturaleza; “Los seres humanos forman parte del complejo interactivo que denominamos sistema Tierra. Como tales, nuestras acciones inducen cambios en todas las demás partes del sistema.” (Tarbuck y Lutgens, 2005, p. 198). Por tanto el hombre no se puede considerar como un agente externo a los procesos modificadores del relieve, es así como el hombre con la mentalidad actual busca a través de distintos medios, sacar el mayor provecho de los elementos que se encuentran en su medio;
“El hombre y su moderna sociedad tecnológica es un importante agente geomorfológico, ya que interviene en la formación de nuevos paisajes. Estos paisajes son el resultado del transporte de uno a otro lugar de enormes masas de suelo, regolita y roca madre con dos propósitos básicos: extracción de recursos minerales y la reorganización del terreno en configuraciones adecuadas para la construcción de carreteras, aeropuertos, edificios, embalses, canales y otras estructuras.” (Strahler, 1989, p. 279)
De acuerdo a esto, la intervención del hombre en el paisaje se explica en función de dos objetivos, por un lado el factor minero, que remuevo enormes cantidades de suelo y rocas, modificando y alterando los procesos naturales de los ecosistemas; el otro factor se vincula con el desarrollo de las ciudades y la tecnología, puesto que las dinámicas actuales imprimen a la sociedad la característica urbana y de rapidez, lo que obliga a la construcción de edificios, carreteras, puentes, embalses, entre otros, los cuales causan modifican los procesos, alterando el normal desarrollo de los sistemas naturales. A todo esto se suma, los efectos aún más devastadores de la contaminación, un ejemplo de ello, es la lluvia acida, por la liberación de gases a la atmosfera, y la enorme cantidad de desperdicios que se acumulan en las periferias de las ciudades.

6.- Recursos Naturales
Los recursos naturales corresponden a todos aquellos elementos que componen el paisaje, los cuales son posibles de utilizar por el hombre, la ley de Ley de Bases del Medio Ambiente (1994)los define así: “…los componentes del medio ambiente susceptibles de ser utilizados por el ser humano para la satisfacción de sus necesidades o intereses espirituales, culturales, sociales y económico.” (p. 3); estos recursos se clasifican en dos formas básicamente, el primero dice relación con los recursos naturales no renovables, los cuales Deacon (1997), define de la siguiente forma:
“Un recurso es no renovable si su stock no se regenera por medios naturales en períodos de tiempo que sean relevantes para la toma de decisiones por parte de las personas. Ejemplos significativos son los suelos agrícolas, las aguas subterráneas procedentes de acuíferos no «recargados» y los combustibles fósiles” (p. 12).
Entonces, los recursos naturales no renovables, dicen relación con aquellos que no tienen la capacidad de regenerarse en el corto plaza, lo que significa que su utilización es limitada en la medida de que exista el recurso acumulado por un largo tiempo, estas acumulaciones son finitas por lo que el recurso es escaso. Estos se vinculan con los combustibles fósiles, los minerales, el suelo, entre otros.
El otro tipo de recurso natural corresponde a los renovables, los cuales se caracterizan por de la siguiente manera:
“Son aquellos con los que el hombre siempre podrá contar si hace un uso cuidadoso de ellos, ya que se renuevan a través de procesos naturales o por intervención humana, en períodos más o menos cortos. El bosque, por ejemplo, es un recurso natural renovable.” (Chilepaisforestal.cl, 2009)
De acuerdo a esto, los recursos naturales renovables, son aquellos que tienen la capacidad de regenerar en el corto plazo, permitiendo su utilización más intensiva

7.- Bosque relicto
Los bosques relictos corresponde a formaciones antiguas, que se mantienen en ciertos lugares a pesar de los cambios en el clima; Fraume (2006), los define así: “Ecosistema boscoso que persiste, es decir que es un remanente, después de una intervención antrópica” (p. 381); si bien el carácter relicto de algunos bosques puede explicarse por los cambios inducidos por el hombre, esta característica no es determinante a la hora de conseguir una definición apropiada; puesto que los cambios en el clima, que es uno de los principales factores, nop depende directamente de la acción del hombre; la Sociedad española de Ciencias Forestales (2005), no entrega una definición más acertada;
“Agrupamiento de organismos conservados en una estación residual o aislada, sirviendo de testigo de una antigua extensión y un doblamiento ahora más restringido o mermado; cuyas características testimonien haber sido formado en tiempo lejano y/o bajo condiciones ambientales distintas de las actuales” ( p. 926)
Pues bien, los bosques relictos, son por tanto agrupaciones generalmente pequeñas y en retroceso que nos muestran la existencia de otro tipo de clima y ecosistema en tiempos anteriores, y de los cuales son remanentes:
“…se trata de formaciones boscosas de especies higrófitlas que se pueden hallar en la zona sur de Chile, donde llueve más de 1.000 mm anuales, la explicación de este fenómeno reside en el aporte de agua que las neblinas costeras dejan al ser interceptadas por el frondoso follaje de los árboles, que antaño tuvieron su hábitat ideal. Es por esta razón que sólo se encuentran a ciertas altitudes, en serranías, que además de tener características muy específicas deben hallarse próximas a la línea de costa, donde la densidad de la niebla es mayor.”(Errázuriz, 1987, p. 159)
Errázuriz, nos plantea así una definición que resulta más incluyente de lo que constituye el bosque relicto, destacando el carácter de representar el testimonio de un ecosistema característica de zonas de latitudes más altas, que permiten afirmar la existencia de un clima con esas características en tiempos anteriores.

8.- Petroglifo
Los petroglifos corresponden a una tipo de expresión utilizada por las culturas antiguas, para representar sus cosmovisiones y concepciones de la realidad, por tan tienen un significa del cosmos, mediante el cual la cultura miraba su realidad:
“El estilo presenta un carácter comunicativo, transmisor de información social; y cada estilo particular es la realización individual de las normas genéricas por parte del actor social. En este marco, los petroglifos reflejas y evidencias una manera de pensar, ordenar y comunicar un mundo de ideas.”(Martínez, Lizarraga y Bazzano, 2008, p. 3)
Esta definición, nos ratifica la idea de que el petroglifo, aquella forma de representación tallada en la roca, es una forma de plasmar la visión del mundo de la cultura; una definición un tanto más técnica nos la proporciona Martínez y Botiva (2006):
“…estas manifestaciones fueron elaboradas al sustraer material de la superficie rocosa con instrumentos de una dureza superior. Para lograrlo, el antiguo ejecutor pudo utilizar punteros de piedra u otros elementos elaborados específicamente para tal fin, (…). Lo común, en cambio, ha sido encontrar fragmentos de roca tallada (lascas) que podrían evidenciar que los instrumentos se realizaban en el mismo sitio y que no se trataba de objetos muy elaborados, pues su vida útil era muy corta.”(p.2)
Aquel era el procedimiento, que para los avances del período debió de significar un trabajo largo y que requería una dedicación especial, para lograr llegar a tallar las rocas con motivos particulares que encarnan la realidad de la cultura.

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