Cultura El Molle

20 oct. 2009

Introducción

La Cultura Molle, se desarrolló en los valles transversales del norte de Chile durante el periodo que va desde el inicio de nuestra era hasta el 700 aproximadamente. Sus características principales se vinculan con la producción de cerámicas, sus tumbas, el uso de tembetá y la metalurgia en cobre laminado.
Los Molle nos proporcionaron un legado cultural muy rico y diverso, en el encontramos tres tipos fundamentales: los petroglifos, las pictografías y las piedras tacitas; estas se encuentran principalmente en el sector del Valle del Encanto, en donde los arqueólogos han podido encontrar una gran gama de arte rupestre, como también de tumbas y los restos de un asentamiento.
El Valle del Encanto permitió, dado que sus características físicas son las propicias para el asentamiento humano, el desarrollo de la cultura Molle; facilitando el abastecimiento de agua, la posibilidad de realizar cultivos en un terreno fértil, la caza de animales, principalmente llamas y aves, y la recolección de frutos y mariscos. Todo esto moldeó las características de la cultura, puesto que la caza y la agricultura fueron la base alimenticia sobre la que se desarrolló.


Cultura “EL Molle”

La Cultura el Molle, se caracterizó especialmente por cuatro elementos que distinguió Conerly en su investigación, y quien le dio este nombre a la cultura, siendo estos
“…la cerámica, el uso del tembetá, un tipo de sepultura con ruedos de piedra en la superficie y el uso de pipas de piedra en forma de “T” invertida y un tipo de metalurgia en cobre martillado y laminado para usarlos como adornos.” (Sir, 2007, p 42).

Origen y Ubicación
Se desarrolló en el período que se denomina agroalfarero temprano, correspondiente a los años 1-700 d.C. en el sector de los Valles de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui y Limarí, y en sus innumerables quebradas tributarias e interfluvios.
Se puede decir que esta cultura, tenía un posible origen amazónico o chacaqueño, por la costumbre de incrustarse, en la zona más cercana a la boca, un adorno de piedra denominado tembetá, debido a que, esa costumbre la poseían tribus de las selvas tropicales de Asia, África y América. Esta cultura con el pasar del tiempo se empezo a difundir, y según Cornely (1965), se fue mezclando con diferentes culturas, por lo cual no se proyectó en el tiempo, difuminándose a la larga. Sin embargo, a pesar de padecer procesos de aculturación y de luchas bélicas con pueblos que arribaban a su territorio, quedaron rastros que son dignos de considerar, y que se ubican en un sector bastante específico y restringido. "Dividida en dos fases, Molle I y Molle II, su desarrollo muestra la paulatina transformación de una sociedad de agricultores incipientes en agricultores asiduos" (Silva, 1980, p.28)
La cultura Molle se asentó en una zona denominada como valles o cordones transversales, que establece Errázuriz (1987) que: “…existe en este sector, como unidad sólo en pequeños y aislados sectores. En su lugar el relieve se dispone en forma de cordones montañosos, generalmente transversales” (p.95), que permiten que esta zona se caracterice por la forma que el relieve presenta, del mismo modo, estos cordones transversales, que se presentan de orientación oriente-poniente, hacen desaparecer la típica depresión intermedia que se encuentra en el resto de Chile. Las condiciones climáticas, que presenta ese sector de la región de Coquimbo en la cual se asentaron los Molles, es bastante noble, debido a que, esta zona se encuentra, en transición entre el desierto del norte de Chile y el mediterráneo del sector central, con lluvias regulares y valores medios a 100 mm anuales; la clasificación climática según Köppen que corresponde a este sector es semiárido templado con lluvias invernales. Estos cordones transversales poseen recursos hídricos, entre ellos, el río Huasco, Elqui, Limarí, entre otros, que permiten desarrollar la actividad agrícola. En el pasado, en el tiempo en que vivieron los Molles, se piensa que fue más húmedo que en la actualidad, que según Román (2005) “esta debe haber sido zona de praderas, arbustos y algo de vegetación (espinos, chañares, guayacanes y otros)”, así que estas condiciones, quizás eran mucho mejores que las actuales para el asentamiento de una cultura, en este caso la Molle. Por último Osvaldo Silva, establece una caracterización de los cordones transversales proponiendo que:
“…desde la Cordillera de los Andes se desprenden cadenas que rompen la planicie interior, son los valles transversales –Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí, Choapa–, que se hacen más anchos a medida que avanza hacia el sur y las precipitaciones van en paulatino aumento (…). A ello debe agregarse la influencia del mar, colada a través de los mismos valles, y los recursos fluviales, para entender por qué hubo una mayor concentración poblacional en este sector…” (p.14)
De acuerdo a esto, se puede comprender y justificar la distribución geográfica de los Molles, puesto que las condiciones físicas y geográficas del espacio, vinculadas a las formas del relieve, la disponibilidad de agua y la flora y fauna existente, son propicias para el desarrollo de la cultura; quizá la más importante y fundamental a la hora de propiciar un asentamiento, es el agua, por varios motivos: primero las necesidades biológicas de la población (beber agua), como también la posibilidad de desarrollar la agricultura, la cual evidentemente requiere de la suficiente agua para el desarrollo de cultivos, y por último de tierras fértiles que permitan desarrollas cultivos y que éstos den frutos. Estas características sumadas a la existencia de una fauna silvestre posible de cazar; que permitieron conformar una dieta alimenticia, contribuyeron a que la cultura Molle se asentara en este territorio, especialmente en el “Valle del Encanto”, donde se pueden encontrar en la actualidad, elementos que ellos dejaron en el tiempo en que vivieron.

Economía
Los Molles, tenían como medio de subsistencia la agricultura, especialmente de especies como el maíz, porotos, zapallo, quínoa; además practicaron la caza de camélidos silvestres, animales menores y aves, también la pesca pero siendo una actividad secundaria; además realizaban intercambio con los Atacameños y con pueblos provenientes de Argentina. Según Monstny (1971),
“…la Cultura de El Molle eran el primer pueblo de agricultores en ocupar la región, combinando al principio, el cultivo con actividades de caza y recolección, para transformarse, en el curso de su desarrollo, en agricultores plenos y formar parte de un horizonte agroalfarero temprano” (p.108)

Organización Social
Se agrupaban en bandas y la división del trabajo se efectuaba según el sexo y la edad de los integrantes, la caza la realizaban principalmente los hombres y las mujeres la recolección y marisqueo. En el momento en que se establecieron en un lugar definitivo, dieron lugar a las aldeas, que tenían líderes especialmente religiosos, pero sin grandes diferencias sociales, según lo que establece el museo precolombino, pero en lo que respecta a lo que publica la página de arqueología chilena, es posible apreciar una jerarquía social diferenciada a través de la cantidad y tipo de ofrendas fúnebres en los individuos.

Cultura, costumbres y religión
Como se dijo anteriormente se caracterizaron por el tipo de sepultura, enterrando a los muertos en túmulos artificiales rellenos con tierra y rocas, siendo sepulturas muy profundas, pero marcadas en la superficie, los enterraban con collares, adornos de metal, vasijas y pipas de piedra. La presencia de pipas, da a entender una religión chamánica, relacionada con un complejo fumatorio de sustancias alucinógenas. Se destacaron además porque trabajaban la piedra de manera fina, realizaron una cerámica bien pulida de diversos colores como el negro, gris y rojo, decoradas con figuras de animales; realizaron metalurgia de oro, plata y cobre, usaron el tembetá explicado anteriormente y las pipas de piedra para fumar.


Legado cultural
El Valle del Encanto nos presenta una variedad muy significativa de los vestigios de la cultura el Molle (1-700 d.c.), la cual generó en el sector hermosas representaciones de su cosmovisión y creencias. Este legado cultural Molle, se encuentra graficado en la gran cantidad de figuras y pinturas rupestres que han superado la barrera del tiempo y que en la actualidad, a pesar de la distancia temporal, se nos presenta casi intactas, permitiendo el conocimiento de su cultura.
Las representaciones en el Valle del Encanto correspondientes a la cultura Molle, se relacionan principalmente con tres tipos característicos, los petroglifos, las pictografías y las piedras tacitas:
§ Petroglifos:
Estos corresponden a representaciones en la superficie de grandes rocas, teniendo como elemento principal la figura humana en movimiento, es decir, se buscaba plasmar la acción, por ellos destacan las figuras de hombres guiando rebaños; se vinculan con dos estilos principalmente:
“El estilo La Silla, se caracteriza por grabados de figuras humanas que guían rebaños de animales (…), además de motivos geométricos abstractos que se han atribuidos a prácticas chamánicas bajo influencias de sustancias alucinógenas. Por su parte, en el estilo Limarí, son característicos los grabados de máscaras de forma humana con complejos adornos sobre sus cabezas” (Museo Chileno de Arte Precolombino, 2007).
Los petroglifos Molles, se nos presentan como importantes vestigios que nos permiten desentrañar el legado y la importancia de esta cultura.

§ Pictografías
Las pictografías son más escasas que los petroglifos, pero ello no resta su importancia, son representaciones principalmente de color rojo y; “Presentan una temática geométrica de líneas onduladas o quebradas, desvinculadas de las típicas figuras antropomorfas que se observan en los Petroglifos” (Ovalle Encanto Nativo, 2009)

§ Piedras Tacita o mortero
Corresponden a una de las formas más particulares y abundantes de la cultura Molle, y son perforaciones en la roca que adquieren distintas dimensiones; su utilidad se ha vinculado con el usoc como morteros; “Existen en gran variedad y abundancia; se presentan en tres tipos: Cupuliforme, Elipsoides y Cuadrangulares. Tienen un diámetro que varía entre 10 y 15 centímetros y la profundidad de la excavación oscila entre 4 y 8 centímetros.” (Ibídem, Ibíd.) La antigüedad de estas formas se corresponde con el mismo periodo de los petroglifos y las pictografías, principalmente por su cercanía.

Así las principales formas de representación que adquirió la cultura Molle se nos muestran en la actualidad como los indicios que nos permiten desentrañar y develar las formas de esta cosmovisión, permitiéndonos conectarnos con el legado cultural y artístico de este pueblo, sus estilos de vida y principales creencias. Pero a pesar de la gran cantidad de evidencias y vestigios de esta cultura que nos proporciona el Valle del Encanto, aún los investigadores no han podido comprender el verdadero significado que se esconde tras las representaciones Molle.

Rol de los recursos y paisaje
Los recursos que es posible apreciar en el Valle del Encanto, están relacionados a elementos del medio ambiente, que los seres humanos, en este caso Lo Molles, utilizaron para la satisfacción de sus necesidades, tanto espirituales, culturales, sociales y económicas, entonces a partir de ello, uno de los principales recursos que se pueden destacar es el agua, debido a que, la ubicación del Valle, está cercano al río Limarí, lo que permitió que la cultura, se asentara en esos lugares e hiciera uso de este recurso, que contribuía al desarrollo de los cultivos para poder alimentarse y sobrevivir; otro recurso es la tierra, que gracias a las condiciones antes mencionadas, poseía gran fertilidad, lo que ayudó también al cultivo de especies como porotos, maíz, entre otros, destacándose por ser una cultura, que se dedicaba a la agricultura como actividad principal. Con recursos como oro y plata, desarrollaron metalurgia, que la utilizaron para hacerse adornos como collares y también la arcilla, para la realización de diversas cerámicas que las decoraron con distintos colores y figuras de animales. Las rocas, que contribuyeron a dejar el legado cultural de este grupo, en las cuales, se puede observar diversos petroglifos, donde manifestaron sus cosmovisiones y elementos de la vida diaria, adquiriendo gran importancia para ellos, y para nosotros, porque gracias a ellos, aún se pueden apreciar vestigios de esta cultura.
De esta forma, los diversos recursos que se encontraban en la zona, permitieron que la cultura el Molle, se desarrollara a cabalidad; la tierra, el agua, las rocas, entre otros, fueron aportando en la conformación de la cultura y en la sobrevivencia de ésta durante su tiempo.
En cuanto al paisaje, la conjunción de todos los recursos, conllevó a que éste, adquiriera características especiales, que contribuyeron al asentamiento de esta cultura; su ubicación, es decir, en los cordones transversales, clima de buenas condiciones por encontrarse en un sector de transición, que hace que sus características no sean tan extremas; la tierra, que posibilitó cultivos, el agua, las rocas, entre otros, fueron dotándole elementos al paisaje que se hicieron atractivos para la cultura, y que permitieron que se asentara en el lugar y se desarrollara. Del mismo modo, Román (2005), le otorga otro aspecto al paisaje que resulta importante destacar:
“El viento silba entre las piedras y el paisaje da la impresión de que estamos en un lugar de meditación y gran magnetismo. Esta fuerza se percibe claramente en nuestros días. En el pasado debe haber sido muchísimo más notable, por lo cual se comprende el por qué es un lugar mágico” (p.2)
Demostrando, que además de las características anteriormente mencionadas, la misticidad que se da en el lugar, le otorga algo especial al paisaje, que aporta enormemente a la percepción que se puede tener de él y que quizá también la tuvieron los Molles, que los encantó y que les permitió llevar a cabo sus ceremonias religiosas y espirituales.

Así ambos elementos, es decir, los recursos y el paisaje, jugaron un rol importante en la ocupación de la cultura el Molle en el Valle del Encanto, llegando a ser este lugar en la actualidad, un sitio turístico, además un monumento arqueológico.

2 comentarios:

Thisoverxxx dijo...

mas mala su wea

framaximo framan dijo...

Penca tu wea

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